El actor de Santita y Futuro Desierto apuesta por historias humanas que cuestionan el presente y el futuro.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])
El actor haitiano-mexicano Harding Junior atraviesa una etapa importante dentro de su carrera internacional gracias a su participación en dos producciones de Netflix que exploran temas profundamente contemporáneos: la migración, la identidad y el impacto de la inteligencia artificial.
Harding Junior no solo interpreta personajes; también carga sobre los hombros historias de migración, identidad y pertenencia que hoy cobran una fuerza especial dentro de la ficción latinoamericana. El actor haitiano-mexicano atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera gracias a sus participaciones en las series de Netflix Santita y Futuro Desierto, dos proyectos completamente distintos que coinciden en algo esencial: mostrar personajes humanos enfrentando realidades incómodas y contemporáneas.

Desde un llamado improvisado mientras grababa otro proyecto, Harding habló sobre cómo su vida entre Haití, México y Estados Unidos ha moldeado su visión artística. El actor domina cuatro idiomas —español, inglés, francés y creole haitiano— y asegura que esa multiculturalidad se ha convertido en una herramienta invaluable para construir personajes. “Yo siento el idioma, no es como que esté forzando algo. Crecí así, en una familia donde todo el tiempo se hablaban distintos idiomas”, explicó.
Sin embargo, también reconoce que la diversidad tiene otra cara dentro de la industria del entretenimiento. Mientras más posibilidades aparecen, más rechazos llegan. “Entre más puertas tienes abiertas, también tienes más puertas que se cierran. Este medio está lleno de ‘no’”, confesó. Aun así, Harding mantiene una visión optimista sobre la actuación y asegura que cada casting representa una oportunidad de crecimiento, incluso cuando el resultado no es el esperado. “Cada personaje, cada audición, es una herramienta más que te da la vida”, comentó.
En Santita, Harding interpreta a Pascal, un migrante haitiano que intenta construir una nueva vida en México mientras enfrenta las complejidades de la adaptación y la identidad. El actor reveló que quedó sorprendido al descubrir que una serie mexicana de Netflix estaba abordando el tema de la migración haitiana de manera orgánica y humana. “No podía creer que ya estuviera escrito. Que existiera este personaje y que se hablara de esa realidad fue algo muy fuerte para mí”, dijo.
El personaje tiene un significado profundamente personal para Harding porque refleja parte de la historia de su propia familia. Sus padres llegaron a México desde Haití en los años ochenta buscando una mejor vida y terminaron construyendo aquí su hogar. Por eso, para él era importante mostrar que muchos migrantes haitianos no necesariamente persiguen el sueño americano, sino que encuentran en México un espacio para comenzar de nuevo. “Pascal quiere quedarse aquí, trabajar aquí y criar a su familia aquí. Eso conecta muchísimo conmigo”, explicó.
Además de abordar la migración desde una perspectiva más humana, Santita también le permitió convivir con actores como Gael García Bernal y Paulina Dávila. Harding destacó especialmente la entrega de Paulina durante el rodaje y la sensibilidad del director Rodrigo García para construir escenas desde la libertad creativa. “Rodrigo escucha mucho, te deja improvisar, proponer y explorar. Eso hace una enorme diferencia para un actor”, señaló.
Pero si Santita explora las heridas humanas desde el drama social, Futuro Desierto lleva a Harding hacia otro territorio completamente distinto: la ciencia ficción distópica. En la serie interpreta a Roy, un personaje inmerso en un mundo donde los humanos empiezan a convivir con androides y sistemas de inteligencia artificial cada vez más avanzados. La producción, ambientada en Chiapas, explora preguntas sobre ética, evolución tecnológica y la posibilidad de que las máquinas desarrollen autonomía propia.
Para Harding, el tema resulta particularmente inquietante porque considera que la inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de millones de personas. “Ya convivimos con ella todos los días, solo que ahora es más evidente”, comentó. Aunque no cree que el futuro vaya a convertirse en un escenario apocalíptico como las películas clásicas de robots, sí piensa que la tecnología obligará a replantear la relación entre humanos y máquinas. “La serie deja preguntas muy fuertes sobre qué pasará cuando la inteligencia artificial pueda tomar decisiones sola”, explicó.

Uno de los aspectos que más entusiasma al actor sobre Futuro Desierto es que se trate de una producción mexicana apostando por la ciencia ficción desde una mirada latinoamericana. Harding considera que durante mucho tiempo la industria local estuvo atrapada en fórmulas repetitivas, y que proyectos como este abren la puerta a nuevas narrativas. “Se agradece muchísimo que se hagan cosas diferentes y arriesgadas en México”, aseguró.
Actualmente, Harding Junior continúa desarrollando proyectos tanto en México como en Estados Unidos, incluyendo películas independientes y nuevas producciones televisivas. Aunque admite que extraña el teatro y sueña con volver a los escenarios, especialmente ahora que vive en Nueva York, mantiene la misma pasión que lo llevó a actuar desde sus primeros años. “Si me dejan actuar, yo soy el primero en levantar la mano”, dijo entre risas.
Con una carrera cada vez más internacional y personajes que exploran temas contemporáneos como migración, identidad y tecnología, Harding Junior comienza a consolidarse como una de las voces actorales más interesantes de esta nueva generación de intérpretes latinoamericanos. Entre dramas humanos y futuros distópicos, el actor demuestra que las mejores historias siguen siendo aquellas que obligan al espectador a cuestionarse a sí mismo.


