Un estudio de Gleeden señala que la Copa del Mundo influye en la forma en que las personas organizan su tiempo, fortalecen su convivencia… o encuentran oportunidades para relaciones extramaritales.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])
Cada cuatro años, el Mundial de futbol transforma rutinas, horarios y conversaciones alrededor del planeta. Sin embargo, además del impacto deportivo y económico, el torneo también parece influir en la vida sentimental de miles de personas. Así lo revela una encuesta realizada por Gleeden, plataforma especializada en encuentros extraconyugales, cuyos resultados muestran que la pasión futbolística también modifica la forma en que muchas parejas conviven durante la competencia.
El dato más llamativo indica que siete de cada diez aficionados preferirían perderse la final del Mundial a cambio de una buena experiencia sexual, mientras que el resto afirma que su decisión dependería de la persona con quien compartiera ese momento. El estudio fue realizado entre 11 mil 500 usuarios de la plataforma entre el 1 y el 14 de julio.
La investigación también revela que la mitad de los participantes considera que el Mundial facilita las infidelidades, debido a que muchas personas pasan varias horas concentradas en los partidos, viajan para ver encuentros con amigos o modifican sus actividades habituales. Además, seis de cada diez encuestados reconocieron haber tenido encuentros casuales durante alguna Copa del Mundo.
Para quienes no disfrutan especialmente del futbol, el torneo también representa una oportunidad para reorganizar su tiempo. El 37% recurriría a una supuesta emergencia laboral para evitar ver los partidos, el 35% preferiría salir con amigos y el 28% utilizaría problemas de salud como excusa para ausentarse durante las transmisiones.
Uno de los resultados que más llama la atención es que el 81% de quienes mantienen una relación extramarital afirma que aprovecharía las semifinales y la final para reunirse con su amante, considerando que esos encuentros deportivos mantienen a sus parejas ocupadas frente al televisor.
No obstante, el estudio también muestra un panorama distinto para muchas relaciones. El 41% disfruta compartir la pasión por el futbol con su pareja, mientras que más de la mitad asegura que la afición deportiva no representa un factor importante dentro de la relación. Asimismo, el 78% afirma que no cambiaría de equipo bajo ninguna circunstancia, incluso si su pareja se lo pidiera.
Más allá de la controversia que pueden generar estos resultados, la encuesta evidencia cómo un evento deportivo global también modifica hábitos sociales, tiempos de convivencia y dinámicas personales. El Mundial no solo mueve audiencias millonarias y economías enteras; también transforma, por unas semanas, la manera en que muchas personas viven sus relaciones.


