David Barba y REGRESO/RETURN: la frontera que permanece dentro de quienes vuelven a casa

El documental sigue a tres mujeres mexicanas deportadas después de crecer en Estados Unidos y explora cómo reconstruyen su identidad, sus vínculos y su sentido de pertenencia. Su estreno mundial será en DocsMX, el 23 y 24 de octubre.

Por: Rodrigo Pujol Del Toro

Volver a un país no siempre significa regresar a casa. Para quienes crecieron lejos del lugar donde nacieron, el retorno puede abrir una distancia inesperada entre la nacionalidad y la experiencia, entre el territorio al que pertenecen por origen y el mundo en el que aprendieron a vivir. En esa tensión se encuentra REGRESO/RETURN, el documental de David Barba que observa lo que sucede después de la deportación, cuando la expulsión deja de ser noticia y comienza el trabajo cotidiano de reconstruir una vida.

La película acompaña a tres mujeres mexicanas que fueron llevadas a Estados Unidos durante su infancia y que, tras ser deportadas, deben establecerse nuevamente en México. Sus historias están atravesadas por la adaptación cultural, la inestabilidad económica, las relaciones familiares y la necesidad de encontrar un lugar donde puedan sentirse parte de una comunidad. No se trata solamente de cambiar de país, sino de renegociar una identidad que se formó entre dos realidades.

El punto de partida del proyecto fue una pregunta que surgió al observar la cobertura mediática de la deportación en Estados Unidos. David Barba comenzó a preguntarse qué sucedía con las personas una vez que eran expulsadas, cuando su historia dejaba de ocupar espacio en las noticias, pero sus problemas continuaban. En el verano de 2022 realizó alrededor de 30 entrevistas con personas deportadas, en la Ciudad de México y por videollamada, para conocer sus experiencias a ambos lados de la frontera.

De esas conversaciones emergieron las tres protagonistas del documental. Barba encontró en sus relatos una combinación de diferencias y resonancias: cada mujer tenía circunstancias particulares, pero las tres enfrentaban la tarea de reconstruir su vida en un país que conocían por nacimiento, aunque no necesariamente por experiencia cotidiana. El cineasta decidió seguirlas durante casi tres años y medio, permitiendo que sus historias se desarrollaran en lugar de limitarse al episodio que las había llevado de regreso.

Una identidad que no se resuelve al cruzar la frontera

El título bilingüe de la película expresa esa condición de estar entre dos mundos. REGRESO/RETURN no plantea una traducción literal como solución, sino una convivencia entre idiomas que refleja las experiencias de las protagonistas. El español y el inglés no son únicamente herramientas de comunicación: también remiten a recuerdos, vínculos, costumbres y formas de comprenderse a sí mismas.

“Esa diagonal entre Regreso y Return representa la conexión y la división entre inglés y español, México y Estados Unidos, indocumentada y ciudadana”, explica Barba en entrevista. La frontera, desde esta perspectiva, no desaparece cuando una persona cambia de territorio. Puede permanecer en la manera en que habla, en sus relaciones, en sus expectativas y en la percepción que tiene de los lugares a los que pertenece.

La deportación suele describirse como un movimiento de un país a otro, pero esa explicación resulta insuficiente para comprender lo que ocurre con quienes han pasado buena parte de su vida fuera de México. El regreso puede implicar aprender a desenvolverse en una sociedad que, aunque comparte su nacionalidad, tiene códigos sociales y culturales diferentes de los que incorporaron durante su crecimiento.

Por eso, la pregunta que plantea el documental va más allá de dónde vive una persona. También interroga qué significa pertenecer, cuánto de la identidad depende del territorio y qué ocurre cuando las experiencias que nos formaron no coinciden con el lugar al que se supone que debemos volver.

Tres geografías, distintas formas de empezar de nuevo

La película se desarrolla en tres contextos mexicanos: la Ciudad de México, una comunidad rural de Morelos y La Paz, Baja California Sur. La decisión permite observar que el retorno no ocurre en un solo tipo de espacio y que las posibilidades de reconstrucción están vinculadas con las condiciones particulares de cada lugar.

“Me gustó mucho que las historias son muy distintas, pero dialogaban entre sí”, comenta el director. Las protagonistas no se conocen, pero sus vidas permiten identificar preguntas compartidas sobre el hogar, las relaciones, la autonomía y la posibilidad de establecer una nueva rutina después de una ruptura profunda.

En sus historias aparecen dificultades económicas, maternidad, fracturas familiares y relaciones coercitivas o abusivas. El documental no presenta estos temas como elementos aislados, sino como parte del contexto en el que cada mujer intenta recuperar estabilidad y decidir cómo quiere vivir. La deportación no es el único acontecimiento que define sus trayectorias, aunque sí altera las condiciones desde las que deben enfrentarlas.

Para acercarse a esa intimidad, el equipo tuvo que construir una relación de confianza que se desarrolló gradualmente. Barba explica que las primeras entrevistas y grabaciones de prueba, realizadas en 2022, permitieron que las protagonistas decidieran si querían participar y aceptar la presencia de las cámaras. El rodaje se convirtió así en un proceso de acompañamiento prolongado, en el que compartir la propia historia requería una disposición que no podía darse por sentada.

“Necesitamos contar esas partes de la historia para entender lo que te pasó y lo que te está pasando”, recuerda el director sobre la conversación con las mujeres antes de filmar. La intención era contextualizar sus experiencias sin convertirlas en un catálogo de tragedias ni presentar el dolor como el único rasgo que las define.

La ética de mirar y la posibilidad de escuchar

En el documental, la cámara no se limita a registrar testimonios. La fotografía, el sonido y la música ayudan a trasladar al espectador a los espacios donde se desarrolla la vida de las protagonistas, tanto en México como en los lugares de Estados Unidos vinculados con su historia. La dimensión visual y sonora permite construir una experiencia que no depende exclusivamente de explicar lo ocurrido, sino de acercarse a cómo se vive.

Para Barba, el documental es un medio poderoso para generar empatía. Las imágenes pueden acercar realidades que suelen percibirse como lejanas y ofrecer una comprensión más compleja de las personas que aparecen en las discusiones públicas sobre migración. La intención no es sustituir el análisis político, sino recuperar la dimensión humana que puede perderse cuando una historia se resume en una cifra o en el momento de una expulsión.

Esta mirada también implica reconocer los límites de la representación. Filmar experiencias relacionadas con la maternidad, la violencia o las fracturas familiares exige considerar qué significa exponer la vida de otra persona ante una audiencia. La confianza construida durante el rodaje fue esencial para que las protagonistas pudieran decidir cómo compartir sus experiencias y para que el equipo entendiera que esas historias no le pertenecían de manera absoluta.

El resultado busca abrir una conversación sobre la responsabilidad colectiva frente a las personas que regresan. México no es únicamente el escenario al que son enviadas: es también el lugar donde deben encontrar oportunidades, reconstruir vínculos y ejercer sus derechos. La reintegración no depende solamente de la capacidad individual de adaptarse, sino también de las condiciones sociales que permiten o dificultan ese proceso.

La deportación también es una historia mexicana

Uno de los planteamientos centrales de REGRESO/RETURN es que las consecuencias de la deportación no terminan en Estados Unidos. Se prolongan en las comunidades mexicanas, en las familias y en la vida diaria de quienes deben comenzar otra vez. Al desplazar la mirada hacia ese después, la película cuestiona la idea de que la responsabilidad por las personas deportadas corresponde únicamente al país que las expulsa.

“Deportar a alguien no cierra una historia y en México la deportación no solamente es una historia estadounidense, que sus consecuencias se viven en México”, señala Barba. Su reflexión propone una forma distinta de acercarse a las personas migrantes: reconocer que detrás de cada retorno existen experiencias que no pueden entenderse sin escuchar a quienes las viven.

El director también invita a mirar alrededor y reconocer a quienes atraviesan situaciones vulnerables, en vez de asumir que el regreso a México resuelve automáticamente sus dificultades. A veces, el primer gesto de acompañamiento consiste en preguntar si necesitan ayuda; otras veces, simplemente en escuchar sin anticipar juicios sobre su identidad o sus decisiones.

La propuesta adquiere relevancia en un momento en el que la migración suele discutirse desde la seguridad, el control fronterizo y las decisiones gubernamentales. REGRESO/RETURN dirige la atención a otra escala: la de las vidas que continúan después de que se toma una decisión política y la de las personas que deben encontrar una forma de habitar un presente que no eligieron.

Un estreno para escuchar lo que viene después

El documental tendrá su estreno mundial en la edición 21 de DocsMX, dentro de la sección Hecho en México. Las funciones están programadas para el viernes 23 de octubre, a las 20:00 horas en la Sala 2 de la Cineteca Nacional de las Artes, y el sábado 24 de octubre, a las 15:00 horas en la Sala 1. Las tres protagonistas estarán presentes, en una reunión que el director considera especialmente significativa porque ellas viven en México y no pueden viajar a Estados Unidos.

La película será copresentada por el Programa de Asuntos Migratorios de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México (PRAMI), cuya labor se centra en los derechos, la dignidad y la agencia de las personas migrantes forzadas, así como en la promoción de narrativas de hospitalidad e inclusión.

Con 89 minutos de duración y producción entre México y Estados Unidos, REGRESO/RETURN es el cuarto largometraje documental de David Barba, cineasta formado en la Universidad de Columbia cuyas películas han participado en más de 300 festivales internacionales. El estreno abre una nueva etapa para una obra que busca llegar a públicos capaces de reconocer, en las historias particulares de sus protagonistas, una pregunta más amplia sobre la pertenencia.

¿Qué significa regresar cuando el lugar al que se vuelve ya no coincide con la vida que se aprendió a vivir? La película no ofrece una respuesta única, porque tampoco existe una sola experiencia de retorno. En cambio, propone escuchar tres historias que revelan cómo la identidad se construye entre territorios, relaciones y recuerdos, y cómo la idea de hogar puede cambiar cuando la frontera continúa viva mucho después de haberla cruzado.

Más información: Sitio oficial de REGRESO/RETURN | Instagram: @regresoreturn

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