Sabiduría ancestral y sostenibilidad: Cinco prácticas agrícolas vigentes que benefician al planeta

En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, recordamos cómo los conocimientos tradicionales transmitidos por comunidades rurales e indígenas continúan siendo la base fundamental para una producción de alimentos más responsable.

Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])

La agricultura sostenible no es un concepto moderno ni una idea improvisada. En vísperas del Día Internacional de los Pueblos Indígenas —celebrado cada 9 de agosto—, vale la pena reconocer que gran parte de las técnicas que hoy asociamos con el cuidado ambiental provienen de saberes ancestrales perfeccionados durante siglos.

Producir alimentos de manera responsable implica mirar hacia el pasado para aprender de quienes han sabido proteger la tierra, el agua y la biodiversidad. A través de iniciativas como Saber Nutrir, el programa de responsabilidad social de Grupo Herdez, se promueve el rescate y fortalecimiento de estas herramientas para impulsar comunidades más resilientes y garantizar la seguridad alimentaria.

5 prácticas agrícolas tradicionales que siguen vigentes

  1. Elaboración de composta para enriquecer la tierra Transformar los residuos orgánicos en un fertilizante natural permite devolver nutrientes esenciales al suelo, mejorando su estructura de forma orgánica y reduciendo considerablemente la cantidad de desechos generados.
  2. Policultivo: Cultivar diferentes especies en un mismo espacio Sembrar diversas especies juntas fomenta la biodiversidad y genera un equilibrio natural que ayuda a prevenir plagas de manera biológica, asegurando al mismo tiempo una mayor variedad de alimentos.
  3. Aprovechamiento estratégico del agua de lluvia Captar y almacenar el agua pluvial es una de las técnicas más eficientes para optimizar este recurso vital, garantizando el riego necesario especialmente durante las épocas de sequía o menor disponibilidad.
  4. Protección del suelo con cobertura vegetal Cubrir la superficie de la tierra con materiales orgánicos —como paja u hojas secas— retiene la humedad, frena la erosión, protege los cultivos ante cambios climáticos extremos y estimula la vida microbiana.
  5. Conservación y resguardo de semillas Guardar semillas de cosechas sanas preserva variedades locales adaptadas a cada ecosistema, protegiendo la biodiversidad agrícola y asegurando la autonomía de los productores para las siguientes temporadas.

Un compromiso con el desarrollo sostenible

A través de acciones como la entrega de bancos de semillas, silos de almacenamiento y huertos, Saber Nutrir —alineado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU (Hambre Cero, Agua Limpia y Trabajo Decente)— demuestra que las mejores soluciones para el cuidado del medio ambiente han estado presentes desde hace generaciones.

Para conocer más sobre este programa y su impacto en comunidades de México, visita el sitio web oficial de Saber Nutrir o síguelos en sus redes sociales como @programasabernutrir.

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