En el Mes Mundial del Cuidado de la Fertilidad, especialistas subrayan que, aunque la biología impone desafíos, la planificación, el autoconocimiento y la innovación médica son las claves para ejercer la autonomía reproductiva.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])
En América Latina, una tendencia silenciosa ha comenzado a transformar la demografía regional: el aumento sostenido de embarazos en mujeres de entre 35 y 44 años. Lo que hace una década era una excepción, hoy es una respuesta a estructuras sociales, económicas y personales más complejas. Las mujeres de hoy postergan la maternidad para consolidar su trayectoria académica y profesional, buscando estabilidad antes de dar el paso. Sin embargo, este cambio de paradigma ha chocado de frente con una narrativa médica y social que a menudo estigmatiza la maternidad madura.
El reto no es solo biológico, es de información
Es un hecho que la reserva ovárica disminuye con el paso del tiempo, lo que pone a muchas mujeres ante el complejo escenario de la infertilidad, que hoy afecta a 1 de cada 6 personas a nivel global. A esto se suma la “brecha del deseo”: datos del UNFPA indican que, en México, un 21% de las personas tienen menos hijos de los que realmente les gustaría tener, evidenciando que el entorno actual a menudo trunca sus metas familiares.
No obstante, los expertos hacen un llamado a la calma y a la precisión científica. “Concebir después de los 35 años no representa una restricción definitiva”, señalan los especialistas. La edad per se no es el único factor de riesgo; son las condiciones de salud preexistentes las que requieren un seguimiento médico especializado durante la gestación.
La ciencia como motor de autonomía
“Hoy la ciencia ha avanzado para ofrecer opciones que protegen la salud femenina a largo plazo, permitiendo que la fertilidad deje de concebirse como un límite biológico inamovible”, afirma la Dra. Paola Sevilla, Gerente Médica de Woman’s Health para Organon® Latinoamérica.
Entre las alternativas más revolucionarias se encuentra la preservación de óvulos. Este procedimiento, que permite congelar y almacenar ovocitos para su uso posterior, es un salvavidas biológico: los óvulos congelados mantienen la “juventud genética” del momento en que fueron extraídos, deteniendo el deterioro natural del tiempo. Esta técnica no solo es un recurso clínico, es una herramienta de libertad que permite a las mujeres planificar su vida sin que el reloj biológico sea una condena.
Hacia una nueva cultura de la fertilidad
El desafío prioritario en nuestra región es doble: universalizar el acceso a educación médica de calidad y erradicar los prejuicios que convierten a la infertilidad en un tabú. El Dr. Said Plascencia, Director Médico de Organon® Latinoamérica, enfatiza que la meta es clara: “Llevar la infertilidad de un tabú silencioso a una prioridad de salud tratable”.
En este Mes Mundial del Cuidado de la Fertilidad, la recomendación para todas aquellas que contemplan la maternidad es el autoconocimiento. Entender los procesos corporales propios es el primer paso hacia la autonomía reproductiva. La maternidad después de los 35 años no es solo posible; es una decisión legítima que, respaldada por información veraz y el apoyo médico adecuado, puede vivirse con plenitud y seguridad.
La ciencia ha cambiado las reglas del juego. Ahora, el turno es de las sociedades latinoamericanas para transformar la narrativa y ofrecer, a través de la educación y el acceso, las condiciones para que toda mujer pueda decidir cuándo y cómo iniciar su camino hacia la maternidad.
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