La integración de datos y el análisis en tiempo real permiten que los centros de mando evolucionen de simples monitores de vigilancia a verdaderos núcleos de inteligencia urbana.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])
La seguridad pública en México está viviendo una transición tecnológica crucial. Con más de 26.9 millones de llamadas al 911 registradas en el primer semestre de 2025, el reto de gestionar la emergencia ha superado la capacidad humana convencional. Ante este volumen de datos —donde casi el 73% de las llamadas resultan ser improcedentes—, la inteligencia artificial (IA) surge como la herramienta indispensable para convertir el caos informativo en conocimiento accionable.
El fin de los silos de información
Tradicionalmente, los sistemas de seguridad operaban con fuentes desconectadas: cámaras, sensores, GPS y radios funcionaban como piezas aisladas. Kabat One ha identificado que el verdadero salto cualitativo ocurre cuando estos datos se integran.
“La innovación que trae la inteligencia artificial permite conectar todas estas fuentes de información para construir eventos en tiempo real, agilizar el despacho de los primeros respondientes y acelerar significativamente los procesos de investigación”, explica Niv Yarimi, presidente de Kabat y Kabat One.
Evolución hacia la seguridad preventiva
El modelo tradicional de seguridad en México ha sido mayoritariamente reactivo: esperar la llamada para enviar ayuda. La IA cambia las reglas del juego al permitir una seguridad preventiva. Estas nuevas plataformas no solo esperan el reporte, sino que:
- Identifican patrones y comportamientos de riesgo.
- Generan alertas anticipadas ante situaciones anómalas.
- Facilitan una respuesta estratégica basada en datos, no solo en la urgencia.
IA: El cerebro detrás de la videovigilancia
Uno de los mayores avances es la optimización de las investigaciones. Anteriormente, revisar miles de horas de video era un proceso manual, lento y propenso al error humano. Hoy, gracias al procesamiento de lenguaje natural, los operadores pueden realizar consultas simples como “buscar vehículo rojo con abolladura en puerta trasera” y obtener resultados en minutos. Esta capacidad permite:
- Identificar personas y vehículos con precisión milimétrica.
- Reconstruir recorridos históricos en tiempo récord.
- Distribuir recursos de emergencia (patrullas y ambulancias) en puntos estratégicos basándose en el análisis de incidencia real.
La evolución de los C5 hacia núcleos de inteligencia urbana es un paso necesario para una coordinación institucional más efectiva. Al centrarse en el uso estratégico de la información, el objetivo es claro: anticipar los riesgos para que la emergencia sea cada vez más una excepción y no la norma.
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