Desde las cercanías de Tierra Bomba y la arena blanca de Barú hasta la alta cocina y el encanto de la ciudad amurallada, descubre cómo diseñar una escapada perfecta por el Caribe de la mano de Nuestra Cartagena
Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])
Más allá de su emblemática ciudad amurallada, sus icónicos balcones coloniales y su vibrante escena culinaria, Cartagena de Indias se consolida como la puerta de entrada definitiva a algunas de las playas más atractivas del Caribe colombiano. Desde tranquilas bahías a pocos minutos del centro histórico hasta las deslumbrantes extensiones de arena blanca en Barú, cada rincón ofrece una personalidad única.
Gracias a la ubicación privilegiada de los espacios que integran la iniciativa Nuestra Cartagena, hoy es posible diseñar itinerarios fluidos que combinan hospedaje boutique, alta gastronomía, navegación y descanso sin realizar largos traslados.
1. Tierra Bomba: La escapada más cercana al centro histórico
A tan solo 20 o 25 minutos en lancha desde el Muelle La Bodeguita —al que se llega en auto en un trayecto de 10 a 15 minutos desde hoteles boutique como Townhouse Art Hotel o Casa Lola—, la Isla Tierra Bomba se presenta como el refugio ideal para una escapada rápida de medio día o jornada completa.
Entre sus imperdibles destacan dos referentes de hospitalidad consciente:
- Blue Apple Beach: Reconocido internacionalmente por su sólido enfoque en sostenibilidad, combina un exclusivo beach club, gastronomía de autor, bienestar y actividades como paddle board y experiencias ambientales.
- The Pink Mango: Ubicado en Playa Linda, propone un ambiente relajado frente al mar con piscina, cocina de inspiración caribeña y un fuerte compromiso con la regeneración social y ambiental de la isla.
Para recorrer ambos puntos con total comodidad, Boating Cartagena organiza excursiones privadas a la medida, incluyendo paradas para hacer snorkel o navegar por la bahía.
2. Barú y las Islas del Rosario: Arena blanca y naturaleza
Para quienes buscan aguas cristalinas y paisajes de postal, Playa Blanca (en la península de Barú) se mantiene como un clásico accesible a una hora por carretera desde el Centro Histórico, o bien a través de un recorrido panorámico en lancha con Boating Cartagena.
A mayor distancia, el Archipiélago de las Islas del Rosario deslumbra con sus arrecifes coralinos y opciones ideales para el buceo y la exploración marina, permitiendo regresar por la tarde al corazón de la ciudad.
3. Del mar a la mesa y experiencias de autor
Tras una jornada de sol y arena, la oferta culinaria del centro histórico y de Getsemaní eleva la experiencia al siguiente nivel:
- Carmen: Brinda una reinterpretación contemporánea de los ingredientes colombianos mediante menús degustación y coctelería de autor.
- Salón Tropical: Apuesta por la cocina caribeña contemporánea en un ambiente relajado.
- El Beso: La opción perfecta para disfrutar de mariscos, ceviches y tacos con un toque tropical informal.
4. Más allá de la playa: Cultura, sabor y vida nocturna
La vivencia cartagenera se complementa con actividades memorables:
- Lunático Experience: Clases de cocina colombiana y recorridos por mercados tradicionales con degustación de ron y cacao.
- Lucy Joyería: Un espacio para conocer de cerca el arte, la selección y el diseño de las icónicas esmeraldas colombianas.
- Members Only: El broche de oro perfecto para la noche, disfrutando de un elegante piano bar con música en vivo.
Conectar hospitalidad, naturaleza y patrimonio es posible cuando se explora el destino a través de las propuestas exclusivas de Nuestra Cartagena y sus redes sociales en @nuestracartagena.
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