La IA entra al teatro: “Tonter I.A.” explora el futuro de la creatividad entre máquinas, errores y emociones humanas

Más que hablar de inteligencia artificial, la propuesta de El Gallinero experimenta directamente con ella: crea herramientas propias, las incorpora al escenario y convierte al público en parte de un sistema creativo que cambia en cada función.

Por: Rodrigo Pujol

La discusión sobre inteligencia artificial suele dividirse entre dos extremos: quienes la consideran una revolución capaz de transformar prácticamente todas las industrias y quienes advierten sobre los riesgos de delegar cada vez más capacidades humanas a las máquinas. En medio de ese debate aparece una propuesta escénica que decide hacer algo distinto: experimentar con la inteligencia artificial en lugar de limitarse a hablar sobre ella.

Ese es el punto de partida de “Tonter I.A.”, espectáculo de la compañía mexicana El Gallinero que combina clown, comedia física, videomapping, música, programación e inteligencia artificial para explorar una pregunta que comienza a adquirir mayor relevancia conforme estas herramientas se incorporan a nuestra vida cotidiana: ¿qué sucede con el ser humano cuando una máquina comienza a realizar tareas que tradicionalmente considerábamos exclusivamente nuestras

La dramaturga, directora y actriz Jéssica Bastidas explica que el proyecto nació de una colaboración con especialistas del Centro de Investigación en Matemáticas. El primer acercamiento no pretendía convertirse en una obra completa. El Gallinero fue invitado a realizar pequeños números cómicos dentro de una conversación relacionada con inteligencia artificial y divulgación científica.

Aquella experiencia terminó convirtiéndose en un proceso de investigación artística. Para Bastidas y sus compañeras, había algo particularmente atractivo en explorar una tecnología que todavía provoca una mezcla de fascinación, desconocimiento y expectativas exageradas.

“Nos dijeron: ¿por qué no intervienen con unos breves números cómicos?”

La pregunta terminó abriendo otra posibilidad: ¿qué puede aportar el teatro a una conversación dominada por términos tecnológicos, modelos, algoritmos y promesas de eficiencia?

La respuesta de El Gallinero fue llevar la tecnología al territorio donde probablemente resulta menos controlable: el escenario.

Del laboratorio a la escena

El proceso creativo de “Tonter I.A.” implicó experimentar directamente con distintas herramientas de inteligencia artificial. El equipo comenzó probando su capacidad para generar textos, establecer conversaciones y producir contenidos susceptibles de convertirse en material escénico.

Pero la compañía decidió ir más allá del uso convencional de herramientas disponibles. Con la colaboración del programador y artista de nuevos medios Isaías Herrera, desarrollaron sistemas específicamente pensados para la obra.

Una de estas herramientas es una inteligencia conversacional que interactúa con las intérpretes. La otra tiene una función sonora y se relaciona con las composiciones musicales creadas por Fores Basura.

La diferencia es importante: la tecnología no está simplemente reproduciendo un contenido previamente grabado. Está participando en el proceso de creación escénica.

“La inteligencia artificial es como un eje transversal, para que pueda estar presente en escena.”

Esta decisión convierte a “Tonter I.A.” en una especie de laboratorio artístico frente al público. Cada función puede generar combinaciones distintas porque la interacción entre las intérpretes, la máquina y los espectadores introduce variables que no necesariamente pueden controlarse completamente.

En términos creativos, esto representa uno de los aspectos más interesantes del proyecto: la incertidumbre se convierte en parte de la dramaturgia.

El público como variable del algoritmo

La participación del espectador adquiere una dimensión particularmente relevante en uno de los números de improvisación. El público proporciona palabras clave que son introducidas en la inteligencia conversacional y las respuestas de la herramienta se convierten en materia prima para la escena.

En otras palabras, el espectáculo incorpora al público dentro de su propio sistema de generación de contenidos.

“Ese número nunca va a ser el mismo, siempre va a ser una nueva versión dependiendo de nuestro público y sus aportaciones.”

La propuesta plantea así una reflexión interesante sobre la creatividad. Si una máquina puede generar una respuesta a partir de una instrucción humana, ¿quién es realmente el creador? ¿La persona que formula la pregunta? ¿El sistema que procesa la información? ¿La actriz que convierte esa respuesta en una acción? ¿O el público que proporcionó las palabras iniciales?

“ Tont er I.A.” no parece buscar una respuesta definitiva. Prefiere convertir la pregunta en juego.

La inteligencia artificial también puede equivocarse

Uno de los principales discursos alrededor de estas tecnologías está relacionado con su supuesta precisión. Sin embargo, precisamente uno de los puntos de partida del proyecto fue cuestionar la idea de que la IA es necesariamente mágica, infalible o certera.

La colaboración inicial con especialistas científicos permitió al equipo aproximarse a la tecnología desde una perspectiva de divulgación y cuestionamiento. La obra conserva ese espíritu, pero lo traslada a un lenguaje mucho más accesible: el humor.

Aquí aparece una de las grandes fortalezas del clown. El clown no teme al error; lo convierte en espectáculo. Un tropiezo, una respuesta inesperada o una situación absurda pueden convertirse en el centro de la escena.

La inteligencia artificial entra entonces en un terreno donde no tiene garantizado el control absoluto.

Y quizá ahí está buena parte del atractivo de la obra: una máquina diseñada para procesar información termina enfrentándose a seres humanos cuya principal característica es precisamente su imprevisibilidad.

¿Puede una IA entender una emoción?

El espectáculo también aborda una de las discusiones más complejas alrededor de la inteligencia artificial: la capacidad de las máquinas para trabajar con conceptos profundamente humanos.

Uno de los números parte de una situación aparentemente cotidiana: pedir ayuda a una IA para escribir una carta de amor. La escena abre interrogantes sobre si una máquina puede realmente comprender conceptos como amor, esperanza o emoción o si simplemente puede producir respuestas basadas en los patrones que ha aprendido.

Es una distinción fundamental para comprender el momento tecnológico actual. Generar una respuesta que parece humana no necesariamente significa experimentar aquello de lo que se está hablando.

Y precisamente esa diferencia es terreno fértil para el teatro.

Tecnología para hablar de humanidad

El proyecto cuenta además con la participación de especialistas en ciencia e inteligencia artificial, entre ellos la doctora Yvette Sánchez, así como con un equipo creativo que incorpora programación, diseño sonoro, iluminación, escenografía y videomapping.

Edgar Mora participa en el diseño de iluminación, escenografía y proyecciones, mientras que Fores Basura trabaja en la composición musical y el diseño sonoro relacionado con la inteligencia artificial. Isaías Herrera está a cargo de la programación de las herramientas tecnológicas utilizadas en escena.

La propuesta, sin embargo, tiene una paradoja que resulta especialmente interesante: cuanto más tecnología incorpora, más evidente se vuelve la necesidad de la presencia humana.

Bastidas lo resume desde la esencia misma del teatro:

“El teatro nos invita a vivir en colectividad.”

En una época en la que las plataformas digitales permiten consumir contenidos desde cualquier lugar y las herramientas de inteligencia artificial pueden generar textos, imágenes, música y conversaciones en segundos, el teatro conserva algo difícil de automatizar: la presencia física, irrepetible y colectiva de un grupo de personas compartiendo un mismo momento.

Ese parece ser uno de los planteamientos centrales de “Tonter I.A.”. La tecnología puede generar respuestas, imágenes, sonidos o textos, pero todavía existe una dimensión de la experiencia humana relacionada con estar frente a otros, equivocarse juntos, improvisar y reaccionar ante lo inesperado.

Por eso la pregunta que plantea la obra puede leerse de otra manera. Tal vez no se trata únicamente de saber si la inteligencia artificial puede reemplazar al ser humano, sino de preguntarnos qué queremos que siga siendo exclusivamente humano.

“Tonter I.A.” llega a la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, como parte del trabajo de una compañía que lleva 14 años vinculando el clown con distintas áreas del conocimiento. La temporada anunciada contempla funciones los sábados y domingos a las 13:00 horas.

En lugar de presentar la inteligencia artificial como una amenaza distante, El Gallinero decide sentarla en el escenario, darle voz, hacerla improvisar y, sobre todo, permitir que se equivoque. El resultado es una propuesta que utiliza la tecnología para regresar a una pregunta esencial: en un mundo donde las máquinas pueden aprender cada vez más, ¿qué significa seguir siendo humanos?

#TonterIA #InteligenciaArtificial #Innovación #Tecnología #Creatividad #Teatro #ElGallinero #ArteDigital #Cultura #CDMX #IA

Zeen Subscribe
A customizable subscription slide-in box to promote your newsletter
[mc4wp_form id="314"]