Entre el auge de la infraestructura tecnológica y la incertidumbre geopolítica, los expertos de Janus Henderson identifican nuevas oportunidades de retorno para inversionistas proactivos
Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])
El mercado global de renta variable se encuentra en una encrucijada durante este 2026. Mientras la euforia por la Inteligencia Artificial (IA) ha llevado a diversos índices a registrar niveles récord, el estallido de conflictos en Medio Oriente y la persistente presión en los precios de la energía plantean un escenario de volatilidad que no debe subestimarse. De acuerdo con Marc Pinto y Lucas Klein, directores de renta variable en Janus Henderson, la dinámica actual es mucho más compleja de lo que sugieren los titulares.
El motor de la IA: Más allá de las expectativas
El desarrollo de la infraestructura de IA mantiene un impulso imparable. La demanda en toda la cadena de valor continúa superando la oferta, desde las unidades de procesamiento gráfico (GPU) de alta gama hasta los servicios de los hyperscalers.
Este dinamismo ha provocado un fenómeno inusual: un crecimiento de ingresos que ha superado las previsiones de la mayoría de los analistas. En los últimos cinco meses, las estimaciones de ganancias para 2026 se han ajustado al alza de forma material, rompiendo con la tendencia de revisiones negativas de los últimos años.
Sin embargo, los expertos advierten que la disrupción es el costo de la productividad:
- Cuellos de botella técnicos: La inferencia de IA está requiriendo más procesadores (CPU) y chips de memoria de lo estimado inicialmente. Inversionistas con conocimiento profundo de la industria pueden anticipar estos obstáculos.
- Oportunidades en el sector software: Ante la volatilidad que genera la IA en el sector de software, existe una oportunidad táctica en acciones sobrevendidas que, pese a la disrupción, poseen negocios subyacentes resilientes o incluso potenciados por la tecnología.
Energía e inflación: El freno de mano de la economía
El segundo gran pilar del análisis es la energía. Aunque los precios del petróleo han corregido desde sus máximos de crisis, la inflación global y los costos energéticos se perfilan para mantenerse elevados durante el resto del año.
Este entorno inflacionario tiene consecuencias directas:
- Impacto al consumo: Con la gasolina superando los US$4 por galón en Estados Unidos, el poder adquisitivo de los hogares se ve mermado, limitando el gasto en otras categorías.
- Política monetaria: Las expectativas de los bancos centrales han cambiado drásticamente. Lo que empezó el año como un ciclo de recortes de tasas, hoy apunta a posibles alzas por parte del Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo, a pesar del deterioro económico. En Estados Unidos, la ausencia de una baja en tasas limita el acceso a crédito más barato, frenando el esperado ensanchamiento del mercado accionario.
Europa: Entre la defensa y la necesidad de reformas
La geopolítica sigue siendo un factor decisivo. La incertidumbre sobre la postura de la administración Trump respecto a la OTAN convierte a la defensa europea en un tema de inversión a largo plazo. No obstante, dado que el descuento de las acciones europeas frente a las estadounidenses se ha cerrado, Pinto y Klein enfatizan que el próximo impulso para el continente no vendrá de valoraciones baratas, sino de la implementación de reformas pro-negocio sustantivas.
Conclusión para el inversionista
El segundo semestre de 2026 se define por un juego de fuerzas opuestas: el viento en contra cíclico (conflicto, inflación, tasas altas) frente al potencial secular de la IA como multiplicador de productividad.
Lejos de buscar un camino lineal, los inversionistas deben prepararse para episodios de volatilidad. La lección de Janus Henderson es clara: los periodos de incertidumbre macro y de operaciones aparentemente unidireccionales son, históricamente, los momentos más propicios para capitalizar dislocaciones de precios y construir portafolios con visión de largo plazo.
El mercado actual nos recuerda que no hay que irse con la finta de los titulares; mientras todos miran hacia un solo lado de la pantalla, las mejores oportunidades suelen esconderse donde el mercado ha dejado de prestar atención. Ser proactivo y entender dónde se encuentran las verdaderas disrupciones —y no solo las que hacen ruido— será lo que separe a quienes logren retornos excesivos este año de quienes simplemente sigan la corriente.
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