Ubicado en un edificio art déco sobre la calle de Nápoles, este nuevo concepto gastronómico cruza dos identidades culinarias en un espacio donde conviven la alta cocina, el diseño de los setenta y piezas de arte de Pedro Friedeberg.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])
En el corazón de la colonia Juárez, a unos pasos de Insurgentes y Reforma, ha surgido una propuesta que rompe esquemas sin perder autenticidad: Tosco. Bajo la premisa de que “no es perfecto, es Tosco”, este espacio nace del encuentro entre dos culturas culinarias aparentemente opuestas pero profundamente complementarias: la elegancia artesanal de Italia (Il Bel Paese) y el carácter indomable del norte de México.
Un diálogo culinario entre brasas y pasta fresca
Lejos de buscar una simple reinterpretación, Tosco construye una identidad propia donde los cortes sonorenses, el cabrito y los aguachiles conviven de forma natural con la pasta hecha a mano, la pizza y el respeto absoluto por el producto.
Entre los platos que ya marcan tendencia destacan creaciones audaces como la Pizza de Cabrito al Fuego con frijoles con veneno, el Risotto al Azafrán con Tuétano Ahumado y el Aguachile Martini, una genialidad de la coctelería que traslada la esencia norteña al lenguaje de un trago.
La carta de pastas rinde culto al tiempo y la técnica. El favorito indiscutible es el Linguini a la Tartufata con trufa italiana, mantequilla y parmesano, acompañado por opciones como los Pappardelle con berenjena tatemada a la leña o el Frutti di Mare.
Por su parte, el fuego a la leña y las brasas protagonizan los platos fuertes con joyas como:
- Rib Eye a las Brasas: Un corte High Choice de Sonora bañado en jerez durante 48 horas.
- Pollo Carretero Norteño: Elaborado con pollo orgánico en adobo colorado, papas chips y tortillas, inspirado en las tradiciones ruteras del norte del país.
- Pizzas de fermentación lenta: Con cinco opciones distintas, desde la clásica Margarita con jitomates Heirloom hasta la pizza blanca de crema de ajo y chilaca tatemada.
Dulce cierre y desayunos de fin de semana
La experiencia se corona con postres icónicos como el Flan de Gloria, bañado en cajeta y nuez tostada, considerado ya uno de los mejores de la CDMX, o la refrescante Pavlova Cítrica con namelaka de kéfir y gel de maracuyá. Además, Tosco abre sus puertas desde temprano los fines de semana con una propuesta de desayunos que incluye burritos norteños, gorditas y French toast en versiones de tiramisú o natas.
Diseño, arte y hospitalidad sin prisa
Resguardado por un majestuoso edificio de estilo art déco, Tosco fue concebido como un espacio para quedarse. Su interiorismo fusiona materiales honestos, colores cálidos y guiños al diseño italiano de los años setenta. Cada rincón respira cultura: desde televisores vintage y un espejo que perteneció a Porfirio Díaz, hasta obras originales del célebre artista Pedro Friedeberg.
Más que un restaurante, Tosco es una vivencia multisensorial diseñada para que las citas, las reuniones o las sobremesas se extiendan sin mirar el reloj, demostrando que la verdadera hospitalidad se trata de cocinar bien y recibir todavía mejor.
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