La dermatóloga certificada Dra. Gabriela Lydia Ortega Gutiérrez analiza la función del sudor, su relación con la microbiota y cómo la innovación en el cuidado personal se adapta al movimiento diario.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])
Vivimos a un ritmo acelerado. Entre traslados, compromisos laborales, ejercicio y una lista interminable de pendientes, nuestros días transcurren en constante movimiento. Mientras tanto, el organismo responde de manera permanente a esa actividad, y la sudoración es una de las formas en que nos recuerda que continúa trabajando para mantenernos en equilibrio térmico.
Aunque con frecuencia asociamos el sudor con la incomodidad, en realidad se trata de un mecanismo de defensa fisiológico e indispensable. Conviene recordar que el sudor, por sí mismo, es inodoro: está compuesto en un 99% por agua y sales minerales (principalmente sodio). El mal olor surge cuando entra en contacto con las bacterias y hongos que forman parte natural de la microbiota de la piel, un proceso influenciado también por la alimentación, ciertos fármacos, condiciones de salud o el uso de prendas demasiado ajustadas que limitan la transpiración.
El papel de las glándulas sudoríparas
Este proceso biológico es posible gracias a dos tipos principales de glándulas:
- Glándulas ecrinas: Presentes en casi toda la superficie corporal —especialmente en palmas y plantas—, son las encargadas de producir el sudor encargado de regular la temperatura.
- Glándulas apocrinas: Localizadas principalmente en zonas como la ingle y la región genital, generan una secreción más densa que favorece un aroma más intenso.
Soluciones evolucionadas para el movimiento diario
Comprender el funcionamiento de nuestra piel transforma la manera en que la cuidamos. Hoy en día, la búsqueda de frescura va más a allá de las axilas, abarcando alternativas que permiten mantener la confianza sin interferir con la transpiración natural.
En este contexto destacan desarrollos como Rexona All Body Deo, un desodorante formulado para brindar protección en áreas como el cuello, la espalda, las manos, los pies y la región genital externa. Al no ser un antitranspirante, permite que el cuerpo realice su proceso natural de sudar, mientras su tecnología Odour Adapt™ neutraliza los malos olores. Además, cuenta con respaldo dermatológico y estudios ginecológicos en su presentación en crema, ofreciendo opciones seguras en formatos de aerosol, barra y crema que cuidan la barrera cutánea sin alcohol etílico.
El cuidado de la piel comienza por aceptar que el sudor no es un enemigo, sino una señal de vitalidad de nuestro organismo. El verdadero reto radica en acompañar ese dinamismo con soluciones científicas que respeten la salud cutánea y nos permitan movernos con total seguridad.
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