Un informe de KnowBe4 revela que la adopción tecnológica de los colaboradores supera con creces la velocidad corporativa, elevando los riesgos de ciberseguridad por el intercambio de datos confidenciales.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])
La inteligencia artificial se ha integrado de forma masiva en el día a día laboral de México, muchas veces antes de que las propias organizaciones logren definir los protocolos para su uso. De acuerdo con el informe “Del riesgo de los agentes al logro humano: cómo crear una cultura de seguridad en la era de la IA agentiva” elaborado por KnowBe4 —líder global en seguridad de la plantilla digital—, el 47% de los trabajadores mexicanos adquiere herramientas de IA por su cuenta, y la mitad (50%) no utiliza de manera estricta las plataformas proporcionadas por su empresa.
Esta cifra sitúa a México 16 puntos porcentuales por encima de la media mundial (34%), reflejando un ecosistema donde prácticamente ningún empleado se queda al margen de la tecnología, pero donde el gran punto de disputa radica en la gobernanza y en quién decide qué herramientas utilizar.
La brecha entre la velocidad laboral y la lentitud corporativa
Mientras que un colaborador puede adoptar una solución digital en cuestión de minutos, la formalización institucional avanza a un ritmo diferente. Datos oficiales del Censo Económico 2024 del INEGI apuntan que solo el 8% de las empresas mexicanas con diez o más empleados utilizan sistemas de inteligencia artificial de manera oficial. Cuando la infraestructura corporativa tarda en llegar o es inexistente, el vacío operativo suele cubrirse mediante iniciativas individuales.
Sin embargo, el verdadero desafío no reside en la tecnología en sí, sino en la pérdida de trazabilidad. Al salir del perímetro corporativo, las áreas de seguridad pierden el control sobre qué datos se transfieren, a qué servidores se envían o bajo qué políticas se almacenan. Los datos de KnowBe4 confirman que esta vulnerabilidad ya es una realidad: el 16% de los trabajadores mexicanos admite haber introducido información confidencial en herramientas de IA, y un 19% ni siquiera era consciente de que dichos datos podían ser almacenados o reutilizados.
Conciencia del riesgo y falta de marcos claros
Los equipos de trabajo identifican claramente el peligro. El 49% de los empleados señala que el intercambio de datos sensibles con herramientas de IA es una de las tres principales amenazas de ciberseguridad ligadas al personal, superando por ocho puntos porcentuales el promedio global (41%).
Por su parte, el 43% de los responsables de seguridad identifica el uso de la IA al margen de las políticas corporativas como uno de los factores que más han mermado sus niveles de protección durante el último año. Asimismo, el 20% reconoce que el uso de estas tecnologías en su organización carece de supervisión formal o se encuentra totalmente desautorizado.
“La ciberseguridad ha entrado en una fase volátil en la que las organizaciones intentan proteger a una plantilla híbrida formada por personas y agentes de IA. Se trata de un entorno dinámico que está cambiando más rápido de lo que los responsables de seguridad pueden seguir el ritmo”, destacó Rafael Peruch, asesor técnico de CISO en KnowBe4.
Ante este panorama dinámico, el reto para las empresas mexicanas ya no es prohibir la innovación, sino establecer marcos normativos claros, supervisión adecuada y una cultura sólida de ciberseguridad que proteja tanto a las personas como a los nuevos agentes de IA integrados en los procesos cotidianos.
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