El virus ha desplazado al tabaco y al alcohol como principal detonante de esta enfermedad, afectando cada vez más a la población masculina
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
El perfil epidemiológico del cáncer de cabeza y cuello ha cambiado drásticamente. Lo que durante décadas fue una enfermedad asociada casi exclusivamente al tabaquismo y al consumo excesivo de alcohol, hoy tiene un nuevo y silencioso protagonista: el Virus del Papiloma Humano (VPH). Este cambio ha disparado los casos de cáncer de orofaringe, afectando de manera más frecuente y agresiva a los hombres.
Una transición epidemiológica urgente
A nivel global, se diagnostican más de 106,000 casos de cáncer de orofaringe cada año. En México, la tendencia es clara: el VPH, particularmente el tipo 16, se ha posicionado como el principal factor de riesgo. Aunque la incidencia es mayor en hombres mayores de 50 años, la comunidad médica ha encendido las alarmas ante un incremento notable en casos dentro de la población adulta joven.
El Dr. Francisco Javier Saynes Marín, especialista en Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello del Hospital Ángeles Metropolitano, advierte que el principal obstáculo es cultural: muchos hombres siguen considerando al VPH como un problema exclusivo de las mujeres.
“La vacunación contra el VPH es la herramienta más efectiva para prevenir las infecciones por los tipos virales asociados al desarrollo de tumores. Es crucial que los hombres dejen de ver el VPH como un problema exclusivo de las mujeres y tomen conciencia de la importancia de que vacunarse puede salvar vidas”, señala el Dr. Saynes Marín.
Señales de alerta: ¿Cuándo buscar a un especialista?
El cáncer de orofaringe puede ser detectado tempranamente si se presta atención a los síntomas. Si presentas cualquiera de los siguientes malestares por más de tres semanas, es indispensable programar una consulta con un otorrinolaringólogo:
- Dolor de garganta persistente.
- Ronquera o cambios en la voz sin una causa aparente.
- Dificultad o dolor al tragar alimentos.
- Presencia de un bulto o masa en el cuello.
- Úlceras o llagas en la boca que no cicatrizan.
- Dolor de oído continuo.
Los cuatro pilares de la prevención
Para combatir esta tendencia, el especialista propone una estrategia integral basada en cuatro ejes fundamentales:
- Vacunación contra el VPH: La medida más eficaz para bloquear el virus.
- Cesación del tabaquismo: Eliminar el tabaco reduce drásticamente el riesgo de mutaciones.
- Moderación en el consumo de alcohol: Un factor de riesgo que potencia los daños celulares.
- Detección temprana: Acudir al médico ante las primeras señales, sin esperar a que el dolor se vuelva insoportable.
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, que se conmemora este 27 de julio, la invitación es a tomar acción. La prevención no solo consiste en evitar hábitos nocivos, sino en adoptar una cultura de revisión médica constante. “Hoy contamos con las herramientas para prevenir y detectar este cáncer en etapas tempranas. La responsabilidad está en informarnos, vacunarnos y acudir con el especialista”, concluye el Dr. Saynes Marín.
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