Cómo volver al trabajo después de las vacaciones sin convertir la primera semana en una carrera de obstáculos

El regreso a la rutina laboral suele traer consigo cansancio, desmotivación o irritabilidad. Expertos de EAE Business School comparten claves esenciales para lograr una reincorporación progresiva, saludable y sin saturación.

Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])

El final del periodo vacacional no solo marca la vuelta a las obligaciones profesionales y académicas, sino también el enfrentamiento con un fenómeno conocido popularmente como síndrome posvacacional. Lejos de constituir un diagnóstico clínico o una enfermedad, este estado temporal engloba manifestaciones como cansancio, irritabilidad, desmotivación y dificultades de concentración, las cuales responden al esfuerzo natural del organismo por adaptarse de nuevo a los horarios, responsabilidades y exigencias de la rutina.

De acuerdo con Juan Carlos Higueras, Vicedecano de EAE Business School, estas reacciones durante los primeros días son completamente normales y no deben generar sentimientos de culpa. Sin embargo, advierte que la intensidad y duración de los síntomas también pueden actuar como un espejo: “Las vacaciones no generan el malestar, pero pueden hacerlo más visible. Durante el descanso se interrumpen determinadas fuentes de presión y, al regresar, la diferencia entre ambos escenarios se percibe con mayor intensidad”. Si el agotamiento o la ansiedad se prolongan por semanas, podría ser indicio de un problema previo de sobrecarga o insatisfacción laboral.

El error común: Intentar resolver todo el primer día

Uno de los tropiezos más frecuentes al reincorporarse a la oficina es la falsa urgencia por vacajar la bandeja de correo electrónico, asistir a todas las reuniones acumuladas y ponerse al día con el 100% de las pendientes en una sola jornada. Lejos de ser productivo, este comportamiento satura la capacidad de respuesta y dispara el estrés.

Para evitar convertir la primera semana en una carrera de obstáculos, el experto recomienda:

  • Planificación gradual: Realizar una revisión general de los pendientes, diferenciando entre lo verdaderamente urgente y lo importante.
  • Establecer metas realistas: No pretender alcanzar el ritmo habitual desde el primer minuto. La vuelta debe plantearse como una transición suave.
  • Bloquear espacios sin reuniones: Limitar las interrupciones y evitar saturar la agenda antes de conocer el volumen real de trabajo.
  • Transición previa: Siempre que sea posible, regresar al lugar de residencia uno o dos días antes de fichar de nuevo, permitiendo al cuerpo reajustar los ciclos de sueño.
  • Mantener hábitos saludables: Conservar la actividad física, una alimentación equilibrada y pequeños rituales de desconexión adquiridos durante el descanso.

Apoyo institucional y liderazgo empático

Higueras recalca que la planificación personal es vital, pero el acompañamiento por parte de los responsables de equipo resulta igualmente fundamental para facilitar una reincorporación sostenible que proteja tanto el bienestar de los colaboradores como su productividad a largo plazo.

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