Menos del 30% de la población en edad de retiro cuenta con una pensión formal; la falta de asesoría técnica y el desconocimiento de la portabilidad son las principales barreras
Por: Rodrigo Pujol
Hablar de retiro en México es enfrentarse a una realidad compleja: millones de trabajadores cotizan durante décadas con la esperanza de un descanso digno, pero solo una minoría logra consolidar una pensión al final de su vida laboral. Según Luis Centeno, CEO de Construyendo tu Futuro, hoy menos del 30% de la población en edad de retiro goza de una pensión formal, dejando al resto en una situación de vulnerabilidad que depende de ahorros personales o del apoyo familiar.
El problema, más allá de lo estructural, reside en un profundo vacío de información. El sistema mexicano, dividido entre el IMSS y el ISSSTE, posee reglas y regímenes distintos que suelen generar confusión desde el primer día de empleo. “La mayoría de las personas no sabe en qué régimen está, ni qué necesita para pensionarse. Ese desconocimiento termina costando años de esfuerzo sin resultado”, advierte Centeno.
¿Por qué el sistema le falla al trabajador?
El rechazo de pensiones no es un evento aislado, sino una consecuencia de errores administrativos y falta de planeación. Entre las causas más frecuentes destacan:
- Semanas insuficientes: No cumplir con el mínimo requerido por la ley vigente.
- Inconsistencias de datos: Errores en el historial laboral o registros duplicados que no se corrigen a tiempo.
- Desconocimiento del régimen: Confusión entre la Ley de 1973 y la de 1997, que ofrecen beneficios radicalmente distintos.
La portabilidad: El recurso olvidado
Uno de los mayores beneficios del sistema actual es la portabilidad entre IMSS e ISSSTE, la cual permite unificar las semanas cotizadas en ambos institutos. Esta herramienta es vital para quienes han transitado entre el sector público y el privado, evitando que pierdan sus derechos acumulados.
Sin embargo, el proceso de validación de historiales es técnico y suele ser frustrante sin la guía correcta. “La portabilidad puede ser la diferencia entre pensionarse o no; el problema es que muy pocas personas saben que tienen esta opción a su alcance”, señala el directivo de Construyendo tu Futuro.
Planear hoy para descansar mañana
La conclusión es clara: la planeación del retiro no debe ser el último paso de la vida laboral, sino una constante. En un entorno donde las reglas pueden cambiar, la cultura previsional y la toma de decisiones informadas son los únicos activos que garantizan seguridad financiera.
Asegurar el futuro depende de entender el sistema hoy, corregir inconsistencias y aprovechar herramientas legales como la portabilidad antes de que el tiempo se agote.
Si deseas más asesoría sobre tu situación ante el IMSS o ISSSTE, puedes consultar los recursos de Construyendo tu Futuro.
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