Nutrición y cáncer: Estrategias prácticas para afrontar los efectos secundarios del tratamiento

Especialistas de Mayo Clinic comparten consejos clave para manejar la pérdida de apetito, las náuseas y los cambios en el gusto durante el proceso oncológico

Por: Rodrigo Pujol

El tratamiento contra el cáncer representa un desafío físico que va más allá de la enfermedad misma. Los efectos secundarios de las terapias suelen impactar directamente en la capacidad del organismo para nutrirse, provocando náuseas, alteraciones en el gusto y cambios drásticos en el apetito. Mantener un peso estable y una ingesta adecuada de nutrientes no es solo una cuestión de bienestar, sino un pilar fundamental para sostener la resistencia y la calidad de vida del paciente.

De acuerdo con Grace Fjeldberg, especialista en nutrición oncológica del Sistema de Salud de Mayo Clinic, es vital adaptar la dieta a las necesidades cambiantes del cuerpo durante este periodo. Aquí presentamos una guía basada en recomendaciones expertas para navegar estos retos:

Manejo del apetito y el peso Tanto la pérdida involuntaria de peso como el aumento provocado por el estrés requieren atención. Si el hambre disminuye, la clave es optar por refrigerios pequeños pero ricos en calorías (yogur, frutos secos, aguacate) y aprovechar los momentos del día en los que el apetito sea mayor. Si, por el contrario, el estrés genera ansiedad por comer, es preferible elegir opciones ligeras como frutas o vegetales y buscar canales de gestión emocional fuera de la comida.

Estrategias contra las náuseas El estómago vacío puede intensificar las náuseas, por lo que se recomienda:

  • Realizar de cinco a seis comidas pequeñas al día en lugar de tres grandes.
  • Priorizar alimentos suaves como caldos, pastas simples, arroz o galletas saladas.
  • Beber líquidos en cantidades pequeñas a lo largo del día para mantener la hidratación sin saturar el sistema digestivo.

Cambios en el gusto y el olfato Muchos pacientes reportan que la comida sabe metálica, insípida o demasiado dulce. Para contrarrestarlo, se sugiere intensificar los sabores con limón o especias como canela y jengibre. El uso de utensilios de plástico o bambú puede eliminar el desagradable sabor metálico. Para los olores fuertes, consumir alimentos fríos o a temperatura ambiente y ventilar las áreas de cocina son pasos sencillos que marcan la diferencia.

Dificultad para tragar y salud intestinal Cuando aparece el dolor de boca o garganta, las texturas suaves (purés, huevos revueltos) y los alimentos fríos (helados o batidos) son más fáciles de tolerar. En cuanto a la salud intestinal, ante la diarrea se deben evitar la cafeína, el alcohol y los sustitutos del azúcar; mientras que para el estreñimiento, el movimiento físico suave y una ingesta de 8 a 10 tazas de agua diarias son fundamentales.

La personalización de la dieta, acompañada siempre por la supervisión del equipo médico, permite que el tratamiento sea más llevadero. El objetivo principal es empoderar al paciente y a sus cuidadores con herramientas que transformen la alimentación en un aliado de la recuperación.

Para obtener más información y recursos sobre salud oncológica, visite la Red Informativa de Mayo Clinic.

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