La reconocida compañía audiovisual formó parte de la etapa final de la séptima entrega de Huevocartoon, una ambiciosa producción mexicana que requirió más de cinco años de trabajo y una inversión superior a los 100 millones de pesos.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])
Antes de llegar a las salas de cine, toda gran producción cinematográfica atraviesa un proceso crucial donde la imagen, el sonido y los requerimientos técnicos se funden para blindar la intención creativa original. En Gungo y los Juegos Cavernícolas —la más reciente y esperada película del estudio mexicano Huevocartoon—, la compañía especializada LABO desempeñó un rol fundamental al encargarse de la corrección de color, el diseño sonoro, la mezcla, la masterización y la preparación integral de materiales para su exhibición en la gran pantalla.
Talento y precisión en la recta final del cine animado
A lo largo del proyecto, un equipo multidisciplinario de especialistas de LABO aportó su experiencia técnica y creativa:
- Corrección de color: Encabezada por Jonathan Buenrostro, enfocada en garantizar la consistencia estética y el tratamiento visual del universo animado.
- Diseño sonoro y mezcla: Liderados por Rita García-Salas, dando vida y dinamismo a todo el paisaje auditivo que acompaña la aventura.
- Masterización y distribución: Coordinación técnica para asegurar que los archivos finales cumplieran con los más altos estándares de proyección cinematográfica.
«En una película animada, cada elemento de imagen y sonido ha sido construido desde cero, por lo que la postproducción exige una atención muy precisa a cada decisión. En Gungo tuvimos la oportunidad de integrar diferentes especialidades para mantener esa coherencia hasta la versión que llega al público», señaló Lorenna Ramírez, Gerenta de Postproducción de LABO.
Una aventura familiar sobre el talento colectivo
Gungo y los Juegos Cavernícolas narra la historia de un joven cavernícola que aprende que el verdadero liderazgo radica en reconocer y sumar las habilidades de quienes lo rodean, en medio de una trama cargada de humor y mensajes sobre el trabajo en equipo.
El filme requirió más de cinco años de desarrollo y una inversión que superó los 100 millones de pesos, reuniendo a lo mejor del talento técnico y creativo nacional.
«Gungo es el resultado de más de cinco años de trabajo y de un equipo que puso muchísimo talento en construir este universo. Queríamos hacer una película que conectara con las familias desde la aventura y el humor, pero que también dejara un mensaje sobre reconocer el valor que cada persona puede aportar», compartió Nacho Casares, productor del largometraje.
Tras su estreno oficial en cines de toda la república mexicana, la película reafirma la madurez de la industria de animación nacional y destaca la capacidad operativa de empresas como LABO para responder a los retos más exigentes del cine contemporáneo.
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