JANUS HENDERSON: La IA como activo geopolítico y la carrera de los 680 mil millones de dólares

Ben Wallace y Luke Newman analizan cómo el “MAG7” y la soberanía digital de potencias como Francia están reconfigurando el mapa de inversión global

Por: Rodrigo Pujol

La inteligencia artificial ha dejado de ser una tendencia tecnológica para convertirse en una fuerza estratégica que define la supervivencia de naciones y corporaciones. Según los gestores de Janus Henderson, Ben Wallace y Luke Newman, el año 2026 marca el inicio de un ciclo de inversión sin precedentes: las firmas del llamado “MAG7” (Microsoft, Apple, Nvidia, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla) proyectan destinar más de 680,000 millones de dólares en infraestructura y desarrollo de IA, una cifra que pone a prueba la rentabilidad de los mercados.

El duelo de modelos: EE. UU. vs. China

La competencia geopolítica entre las dos superpotencias está moldeando el ecosistema tecnológico. Mientras Estados Unidos prioriza el “modelo primero” —el desarrollo de capacidades avanzadas antes de su monetización masiva—, China apuesta por el “despliegue primero”, integrando la IA como un servicio público de iteración rápida.

Sin embargo, ambos enfrentan cuellos de botella físicos: Estados Unidos lucha con las limitaciones de sus redes eléctricas y el suministro de agua para centros de datos, mientras que China busca sortear las restricciones de acceso a hardware avanzado.

IA como ecosistema: Más que un solo sector

Para Wallace y Newman, la IA debe entenderse como un sistema en capas. No es solo software; es un engranaje que depende de:

  • Capa Física: Energía, terrenos estratégicos y sistemas de refrigeración.
  • Capa Intermedia: Semiconductores de última generación y redes de datos.
  • Capa de Aplicación: Productos finales que transforman industrias.

Esta estructura explica por qué los sectores de software avanzan a gran velocidad, mientras que el mundo físico —como la robótica y los vehículos autónomos— avanza con cautela, frenado por regulaciones de seguridad y limitaciones técnicas.

Confianza y soberanía digital

En un mundo fragmentado, la confianza se ha convertido en el factor decisivo para la adopción tecnológica. Un ejemplo crítico es el Proyecto Glasswing de Anthropic, que permite a agencias de ciberseguridad utilizar el modelo Claude (Mythos) para detectar vulnerabilidades en infraestructuras críticas antes que los atacantes.

Esta búsqueda de independencia tecnológica ha llevado a movimientos drásticos en Europa. Francia, bajo una premisa de soberanía digital, ha iniciado la migración de sus 2.5 millones de estaciones de trabajo gubernamentales de Windows a Linux. Esta decisión busca reducir la dependencia de proveedores externos y asegurar que los flujos de capital se reorienten hacia ventajas competitivas sostenibles dentro del continente.

La IA no es solo una herramienta de eficiencia; es el nuevo tablero donde se juega el poder global. Aquellas empresas y países que logren gestionar la eficiencia operativa frente a costos de implementación crecientes serán quienes lideren la próxima década.

Para más análisis sobre estrategias de inversión absoluta, puedes consultar el portal de Janus Henderson Investors.

Para mayor información o gestión de entrevistas, contactar a: [email protected]

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