Con picos de hasta 150 decibeles, la pirotecnia típica de las fiestas patrias puede superar las defensas naturales del oído en cuestión de segundos, representando un riesgo severo para la salud auditiva, especialmente en niños y adultos mayores.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])
¿Alguna vez has sentido que los oídos te zumban después de escuchar un cohete? Aunque la molestia parezca inofensiva y desaparezca al cabo de unos minutos, ese sonido persistente es en realidad una señal de alerta de que el sistema auditivo ha sufrido el impacto de una explosión. Durante las celebraciones patrias, el uso de pirotecnia se dispara, convirtiéndose en una de las fuentes de ruido impulsivo más agresivas para el ser humano.
El oído humano cuenta con mecanismos naturales de defensa frente a los sonidos fuertes, pero estos requieren de al menos unas décimas de segundo para reaccionar. Con la pirotecnia, ese margen es prácticamente nulo: la detonación alcanza una potencia extrema de forma instantánea, afectando directamente a las células ciliadas del oído interno —encargadas de transformar las vibraciones en señales cerebrales— y provocando un trauma acústico que puede derivar en daños permanentes.
Población vulnerable: Niños y adultos mayores en la mira
Si bien cualquier persona puede sufrir un daño auditivo por la exposición a estruendos, existen grupos especialmente expuestos a sufrir secuelas irreversibles:
- Bebés y niños pequeños: Al tener un sistema auditivo y nervioso aún en desarrollo, una pérdida auditiva provocada por ruido extremo repercute negativamente en la adquisición del lenguaje y en los procesos de aprendizaje.
- Adultos mayores: El riesgo se multiplica si ya existe algún grado previo de hipoacusia, ya que la exposición a alta intensidad agrava drásticamente una capacidad auditiva de por sí disminuida.
“El daño auditivo provocado por la pirotecnia se presenta en personas de cualquier edad, pero existen grupos especialmente vulnerables, como los bebés, los niños pequeños y los adultos mayores… Por ello, es importante extremar las precauciones y evitar que estos grupos estén cerca de detonaciones”, explica la Dra. María Fernanda Alderete, Médico Audiólogo y de Soporte Clínico en MED-EL.
¿Qué tan ruidosa es la pirotecnia?
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los juegos artificiales pueden alcanzar una intensidad de hasta 150 decibeles (dB). Para dimensionar el peligro, basta con comparar esta cifra con otros sonidos cotidianos:
- Tráfico intenso: ~90 dB
- Sirena de ambulancia: ~110 dB
- Despegue de un avión: ~120 dB
- Pirotecnia (cohetes, petardos): ¡Hasta 150 dB!
Una detonación a corta distancia genera una onda de presión capaz de lesionar o incluso perforar el tímpano. Entre los síntomas más comunes de este tipo de traumatismo se encuentran dolor agudo, sangrado, disminución repentina de la audición, sensación de presión, problemas de equilibrio y tinnitus (el molesto zumbido sin fuente externa).
Diagnóstico oportuno y alternativas tecnológicas
Ante cualquier alteración en la audición tras una festividad, la recomendación médica es buscar una valoración especializada inmediata para determinar el alcance real de la afectación.
Cuando el daño evoluciona hacia una pérdida auditiva profunda, la tecnología médica ofrece diversas soluciones avanzadas. Dependiendo del diagnóstico particular, las alternativas van desde auxiliares auditivos y sistemas de conducción ósea hasta implantes de oído medio e implantes cocleares, dispositivos de alta tecnología que permiten recuperar el acceso al mundo del sonido.
La pirotecnia forma parte de nuestras tradiciones, pero la salud de nuestros oídos merece la misma atención preventiva. Un estruendo dura apenas unos segundos, pero sus consecuencias pueden acompañarnos para siempre.
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