El futuro de las ciudades mexicanas: Por qué el urbanismo táctico le gana la partida a los megaproyectos

Ante un crecimiento poblacional proyectado al 83,2% para 2030, las soluciones urbanas rápidas, flexibles y de bajo costo se perfilan como la clave para ciudades más humanas.

Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])

México se enfrenta a un desafío monumental: según proyecciones de ONU-Habitat, el país podría pasar de 384 a 961 ciudades para 2030, concentrando a una inmensa mayoría de su población en zonas urbanas. En este contexto, la idea de que la transformación de las urbes depende exclusivamente de megaproyectos de infraestructura está quedando obsoleta. Ante las restricciones presupuestales y la urgencia de resultados, el urbanismo táctico ha surgido como la respuesta más eficiente.

La movilidad bajo presión

La necesidad de un cambio es evidente. Tan solo en enero de 2026, los sistemas de transporte urbano en las principales áreas metropolitanas del país registraron 237 millones de pasajeros. En la Zona Metropolitana del Valle de México, la cifra alcanzó los 173,9 millones de viajes. Para ESDESIGN, Escuela Superior de Diseño de Barcelona, este escenario exige una nueva mentalidad: “las soluciones temporales permiten responder con mayor rapidez a las necesidades de los ciudadanos y evaluar resultados antes de realizar inversiones permanentes”.

¿Qué es el urbanismo táctico?

Lejos de grandes construcciones, el urbanismo táctico propone pequeñas intervenciones de gran impacto:

  • Ampliación de banquetas y cruces seguros: Priorizar al peatón, como ocurrió en la calle Francisco I. Madero del Centro Histórico de la CDMX, que hoy recibe a 400 mil personas diariamente.
  • Corredores verdes y ciclovías: México ya cuenta con más de 400 kilómetros de ciclovías operativas en la capital, mientras que estados como Jalisco rediseñan entornos escolares y hospitalarios.
  • Recuperación de espacios subutilizados: Transformar lugares abandonados en puntos de encuentro comunitario.

La deuda pendiente con el peatón

Aunque caminar representa el 47% de los desplazamientos realizados en la Ciudad de México, el World Resources Institute (WRI) advierte que apenas el 10% de la inversión pública en transporte se destina a infraestructura peatonal. Para los especialistas de ESDESIGN, “esta brecha demuestra la importancia de diseñar ciudades pensando en cómo se mueven realmente las personas y no únicamente los vehículos”.

Beneficios que transforman la economía

El urbanismo táctico no solo mejora la movilidad; diversos estudios internacionales confirman que estas intervenciones:

  1. Impulsan la economía local: Las calles caminables fortalecen el comercio de barrio.
  2. Mejoran la seguridad: La percepción de peligro disminuye al recuperar espacios públicos para la gente.
  3. Fortalecen la cohesión comunitaria: Se crean lugares de convivencia que antes eran zonas de paso.

Experiencias globales como la de Yakarta, Indonesia, donde cambios sencillos en el espacio vial elevaron el uso del transporte público en un 15%, demuestran que no se requieren presupuestos faraónicos para cambiar el rumbo de una ciudad.

La prosperidad económica de México en las próximas décadas estará directamente ligada al desempeño de sus ciudades. La capacidad de implementar intervenciones inteligentes, adaptables y centradas en las personas será, sin duda, la herramienta más valiosa para construir un futuro más sostenible e inclusivo.

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