En un mundo donde la pérdida de comida impacta los recursos naturales, involucrar a la infancia en hábitos responsables se vuelve una tarea urgente y divertida
Por: Rodrigo Pujol
El Día del Niño es una oportunidad perfecta para reflexionar sobre el legado de conciencia que dejamos a las nuevas generaciones. Más allá de los juguetes, la educación en el consumo responsable es un regalo que impacta directamente en su futuro y en el del planeta. Ante el panorama global de desperdicio de comida —que conlleva el uso innecesario de agua, energía y suelo—, especialistas en nutrición resaltan que el cambio real comienza en la cocina del hogar.
Aprender el valor de la comida no tiene por qué ser una lección rígida. A través de acciones cotidianas, los niños pueden transformar su relación con los recursos. Aquí presentamos tres estrategias clave para fomentar este hábito:
- Cocinar con “lo que hay”: Antes de ir al supermercado, enseña a los pequeños a explorar el refrigerador. Transformar verduras maduras en una sopa o ingredientes del día anterior en un platillo nuevo les enseña que la comida es valiosa y versátil.
- Creatividad con las sobras: En lugar de ver los restos como desperdicio, conviértelos en una oportunidad creativa. Reutilizar arroz o guisos les permite ver el aprovechamiento como algo natural y divertido, involucrándolos en la toma de decisiones culinarias.
- Control de porciones: Permitir que ellos mismos sirvan su comida o elijan porciones adecuadas reduce el desperdicio desde el origen. Al tener autonomía, desarrollan una relación más consciente y respetuosa con lo que consumen.
Iniciativas como el programa Saber Nutrir de Grupo Herdez han demostrado que la educación alimentaria es un motor de cambio sostenible. Al acercar estos conceptos a comunidades en vulnerabilidad y promover el uso responsable de los recursos, se sientan las bases para una generación comprometida con su entorno. Este esfuerzo se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, enfocándose en el Hambre Cero y el crecimiento económico a través de proyectos como bancos de semillas y cocinas comunitarias.
Cuando el aprendizaje sobre la importancia de no desperdiciar comienza en casa, los niños no solo aprenden a comer mejor, sino a cuidar el mundo que habitan. Para conocer más sobre cómo mejorar la calidad de vida de las familias mexicanas a través de la nutrición, puedes visitar el sitio oficial de Saber Nutrir.
#DiaDelNiño #SaberNutrir #HambreCero #ConsumoResponsable #NutricionInfantil #Sostenibilidad #Mexico #EducacionAlimentaria #HogarResponsable
Si deseas contactar al editor, escribe a: [email protected]

