Con más de 80,000 cámaras en funcionamiento y la promesa de sumar otras 40,000, la capital mexicana enfrenta el reto de garantizar que la tecnología se traduzca en respuestas reales para los ciudadanos
Por: Rodrigo Pujol
La Ciudad de México se posiciona frecuentemente como un referente de innovación urbana en América Latina, pero los datos obligan a aterrizar la conversación. Actualmente, el C5 opera una infraestructura masiva de 81,900 cámaras, y la administración de Clara Brugada ha proyectado el despliegue de 40,800 dispositivos adicionales. Sin embargo, para expertos en seguridad y tecnología como Kabat One, la verdadera inteligencia de una urbe no se mide por cuántos lentes vigilan las calles, sino por la capacidad de mantener esa red operativa y coordinada.
El desafío trasciende lo tecnológico para instalarse en la logística diaria. Al anunciar el nuevo despliegue, el Gobierno capitalino reconoció la urgencia de reparar postes, botones de pánico y cámaras dañadas. Este es, precisamente, el cuello de botella: la infraestructura ya instalada debe funcionar los 365 días del año para ser efectiva.
El contraste entre alcaldías: de la reducción al rezago
La ruta hacia una “Smart City” no es homogénea y los ritmos de las alcaldías lo confirman:
- Coyoacán: Bajo la gestión de Giovani Gutiérrez, la coordinación con el C5 permitió una reducción del 27% en delitos de alto impacto durante 2025, apostando por la recuperación de módulos de seguridad.
- Álvaro Obregón: Javier López Casarín reportó un escenario crítico al inicio de su gestión, con patrullas inoperantes y cámaras desconectadas. Su estrategia se ha centrado en reactivar 700 videocámaras de presupuesto participativo y reforzar el C2.
- Benito Juárez: Luis Mendoza Acevedo impulsa Blindar BJ360°, integrando la vigilancia con una propuesta de “alcaldía digital” para agilizar servicios públicos y transparencia.
Interoperabilidad: el siguiente nivel
La Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP) ha demostrado que la inteligencia urbana va más allá de la seguridad, abarcando la gobernanza de datos y el gobierno digital. No obstante, Kabat One señala que el éxito depende de la interoperabilidad: que sistemas distintos hablen entre sí sin comprometer la protección de datos sensibles.
“Una ciudad no se vuelve inteligente por acumular hardware, sino por la capacidad de conectar información útil, protegerla y responder mejor ante incidentes”, afirma Niv Yarimi, fundador y presidente de Grupo Kabat y Kabat One.
Para que la Ciudad de México consolide su transformación, debe pasar del eslogan a la política pública operativa. El reto para 2026 es demostrar que toda esa infraestructura puede trabajar de forma coordinada y transparente, garantizando que el avance tecnológico se traduzca en una mejor calidad de vida para todos sus habitantes.
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