Lejos de ser un problema de disciplina o pereza, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad tiene un fuerte componente genético. Descubre por qué un diagnóstico temprano es la clave para liberar el potencial de miles de personas.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])
A menudo, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha sido malinterpretado como un problema de modales, falta de voluntad o una crianza deficiente. Sin embargo, la ciencia ha sido clara: se trata de una condición del neurodesarrollo con un sólido sustento biológico. Con motivo del Día Mundial del TDAH, que se conmemora este 13 de julio, es fundamental derribar los mitos que rodean a esta condición y entender que el diagnóstico oportuno puede cambiar el rumbo de una vida.
La ciencia detrás de la conducta
El Dr. Juan Carlos García Beristain, jefe del departamento de Neurología del Hospital Infantil de México Federico Gómez (HIMFG), subraya que hemos dejado atrás el modelo conductual para adoptar uno neurobiológico. “Hoy sabemos que existen áreas de funcionamiento cerebral implicadas en el TDAH”, explica el especialista. A nivel global, esta condición afecta a entre el 5% y 7% de los niños y adolescentes, y contrariamente a la creencia popular, persiste en la edad adulta en un 3% de los casos.
Uno de los datos más reveladores es la carga genética: la heredabilidad oscila entre el 70% y el 80%, llegando al 90% en hermanos. Esto explica por qué el diagnóstico de un menor a menudo revela la condición no detectada en sus padres, quienes pudieron haber enfrentado inestabilidad laboral, ansiedad o problemas académicos sin saber la causa.
El peligro de las formas “invisibles”
El desafío actual es la detección. El diagnóstico es 100% clínico y depende de la recopilación de datos en el hogar y la escuela, ya que no existe un marcador biológico o resonancia magnética que lo confirme por sí sola.
Mientras que el perfil hiperactivo es evidente, la presentación inatenta —más común en mujeres— suele ser “invisible”. Al no causar disrupción en el aula, estas personas son catalogadas simplemente como distraídas, minimizando sus dificultades y retrasando años de tratamiento necesario.
5 realidades clave para entender el TDAH
Para sensibilizarnos correctamente, debemos tener presentes estos puntos fundamentales:
- Es una condición biológica: No es una moda, ni un invento, ni una mala actitud.
- No hay culpables: La crianza o la falta de voluntad no son el origen del trastorno.
- Manifestación diversa: La hiperactividad no es el único camino; la inatención es igual de significativa.
- El tratamiento integral funciona: Combinar el aspecto médico, psicológico y educativo regula la bioquímica cerebral y eleva la funcionalidad del paciente.
- Potenciar sin apagar: Las personas con TDAH suelen destacar por un pensamiento original, alta energía y creatividad. El objetivo del tratamiento no es cambiar su esencia, sino darles herramientas para brillar.
El costo de la inacción
No intervenir a tiempo tiene un impacto social y económico alto: deserción escolar, baja productividad laboral y mayor propensión a conductas de riesgo. Por el contrario, un abordaje multimodal —que puede incluir terapias farmacológicas seguras y libres de adicción— funciona como un factor protector que organiza la vida del paciente y reduce el estrés familiar.
Si reconoces estos patrones en tu entorno, el camino correcto es buscar orientación profesional. Como bien señala el Dr. García Beristain, “un diagnóstico a tiempo tiene el poder de cambiar por completo el rumbo de una vida”.
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