Con MACHETES, la compañía Diletantes Teatro en Movimiento utiliza el teatro físico para cuestionar una herencia cultural que todavía pesa sobre millones de hombres.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro ([email protected])
Hablar de masculinidad suele generar incomodidad. Durante generaciones, a los hombres se les enseñó que la fortaleza consistía en callar, resistir y seguir adelante. MACHETES, la nueva producción de Diletantes Teatro en Movimiento, propone hacer exactamente lo contrario: detenerse, mirar hacia atrás y preguntarse qué heridas dejó esa idea de hombría.

Para Sergio Figueroa (Pelopincho), actor, director y codirector de la obra, el teatro puede convertirse en un espacio donde esas conversaciones finalmente ocurran.
“Lo que más nos interesa es hablar de esa incapacidad que tenemos muchos hombres para expresar lo que sentimos. A veces ni siquiera podemos decirle a nuestro mejor amigo que lo queremos o preguntarle sinceramente cómo está”, reflexiona.
Lejos de ofrecer respuestas sencillas, MACHETES invita al espectador a acompañar a Moy y Sinta, dos amigos que, desde la vejez, reconstruyen su historia compartida. A través de sus recuerdos aparecen la infancia, la juventud, el amor, la violencia, la familia y los silencios heredados por una cultura donde mostrar vulnerabilidad era considerado un signo de debilidad.
Figueroa considera que situar la historia en la tercera edad permite observar la vida desde otra perspectiva.
“Cada año que vivimos nos deja más historias, más experiencia y más sabiduría. Recordar también es una forma de entender quiénes somos y de reconciliarnos con nuestro pasado”, afirma.
Uno de los aspectos más distintivos de la obra es su apuesta por el teatro físico, una disciplina que la compañía ha investigado durante más de doce años. El movimiento se convierte en un lenguaje capaz de expresar aquello que las palabras no alcanzan.
“El cuerpo comunica todo. Queríamos alejarnos de la literalidad y construir un universo donde el movimiento también narrara las emociones”, explica.

La respuesta del público ha confirmado que el tema conecta profundamente con la audiencia. Al finalizar cada función, el elenco abre un espacio de conversación donde muchos hombres comparten experiencias personales relacionadas con la presión social, el miedo a mostrarse vulnerables o la dificultad para expresar afecto.
“Ver cómo los hombres se permiten quebrarse al terminar la función es algo muy poderoso. No debemos tener miedo de sensibilizarnos; ese cambio también forma parte de construir nuevas masculinidades”, asegura.
Más allá de la reflexión sobre el machismo, MACHETES también habla de la amistad, la memoria, la identidad mexicana y la violencia que ha atravesado distintas generaciones, construyendo una experiencia donde el humor y la emoción conviven constantemente.
La obra fue escrita por Mauricio Popoca y es dirigida por Sergio Figueroa (Pelopincho) junto con Daniela Vasch, responsable también del diseño de iluminación. El proyecto cuenta con vestuario y escenografía de Diletantes Teatro en Movimiento, música tradicional mexicana como parte de su identidad sonora y la producción de Mar Ayesha Alaniz, quien también funge como productora ejecutiva. En escena participan Sergio Figueroa (Pelopincho) y Joshua Gallegos Villalobos “Peixe”, quienes dan vida a una historia profundamente humana que ha recorrido ya 15 estados del país y ha formado parte de algunos de los festivales teatrales más importantes de México.
Una invitación a mirar hacia adentro
MACHETES ofrecerá temporada del 30 de julio al 2 de agosto en el Teatro Benito Juárez, con funciones jueves y viernes a las 20:00 horas, sábado a las 19:00 y domingo a las 18:00 horas. Los boletos pueden adquirirse en www.ticketmaster.com.mx y en la taquilla del recinto. Más información en @diletantesteatro. Más que una función de teatro, MACHETES propone una experiencia que invita a cuestionar la masculinidad tradicional, reconocer nuestras emociones y descubrir que la vulnerabilidad también puede ser una forma de fortaleza.


